La enorme convocatoria del Papa Francisco

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Por R.P. Víctor Hugo Paredes Tumba

 

Hay tanto que hablar de la visita del Papa Francisco. Pero podríamos destacar lo más importante de sus enseñanzas y declaraciones.

En Puerto Maldonado condenó la violencia hacia la mujer y defendió a los nativos y al medio ambiente, y también rechazó la corrupción. “Amen esta tierra, siéntanla suya. Escúchenla, maravíllense de ella. Enamórense de Madre de Dios”. Y ante la súplica de Yésica Patiachi, del pueblo originario de Harakbut: “Los foráneos nos ven débiles e insisten en quitarnos nuestro territorio. Si logran quitarnos nuestras tierras, podemos desaparecer… No queremos que la escuela borre nuestras tradiciones, nuestras lenguas”. El santo padre le respondió: “Quienes no habitamos estas tierras necesitamos de su sabiduría para adentrarnos, sin destruir los tesoros que encierra esta región”. Allí mismo habló de la corrupción: “La corrupción es evitable y exige el compromiso de todos”. También denunció “las políticas de reproducción esterilizante”.

Luego en Trujillo donde más de un millón y medio pudieron verlo en los diversos lugares donde estaba programado, y ante la presencia de 40 imágenes que reflejaban la devoción popular, el Papa Francisco se sintió gratamente sorprendido, pero a la vez demostró que él es el que convoca porque es la Iglesia quien a lo largo de la historia ha sido la madre y maestra del evangelio y de las devociones.

Aquí en Trujillo el Papa quiso hacer sentir su solidaridad luego de los embates de la naturaleza que afectó el norte peruano. Pero a la vez nos dejó esta enseñanza como una interpretación de las verdaderas causas de la violencia: “Otras tormentas pueden estar azotando estas costas y, en la vida de los hijos estas tierras, tienen efectos devastadores… Se llaman violencia organizada como el sicariato y la inseguridad que esto genera… Como las faltas de oportunidades educativas y laborales… Así como de un techo seguro”. Enseguida en el colegio Seminario San Carlos y San Marcelo nos dijo a los clérigos y religiosos: “Da mucha pena ver algún obispo, algún cura, alguna monja marchito… Los jóvenes caminan rápido pero son los viejos los que conocen el camino”.

En Lima en su último día luego de una homilía aparentemente suave y moderada luego con mucha inteligencia y el momento oportuno dijo lo que todos queríamos escuchar, primero en el encuentro con los obispos: “¿Qué le pasa al Perú que cuando uno deja de ser presidente lo meten preso? Humala preso, Toledo preso, Fujimori estuvo preso hasta ahora y Alan García que entro y que no entro y presos con rabia ¿no?”. Luego finalmente ante este tema Mario Bergoglio afirmó algo mucho más profundo: “Yo al pecado no le tengo miedo. Le tengo miedo a la corrupción. Y la corrupción ya te va viciando el alma y el cuerpo, y un corrupto está tan seguro de sí mismo que no puede volver atrás… Es como esos pantanos chupaderos que pisas y quieres salir y das un paso y te vas más adentro y te chupó. Es una ciénaga. Sí, es la destrucción de la persona humana”. 

Y luego recién durante su viaje de regreso a Roma, el Papa Francisco se pronunció sobre el caso del Sodalicio de Vida Cristiana, cuyo fundador Luis Figari fue acusado de cometer varios abusos contra menores. Y dijo que si el proceso eclesiástico en el Vaticano es favorable o no a Figari “ya no tiene sentido” porque acumula muchas denuncias, más graves, en la justicia civil. Por eso cree que en el fuero civil las cosas serán “bastantes desfavorables para el fundador”.

Bueno esta es una pequeña síntesis. Pero su visita requiere de muchos análisis y bastantes enseñanzas.

En mi caso haber participado en la Misa de Huanchaco y en el encuentro del Colegio Seminario San Carlos y San Marcelo fue una experiencia que a muchos sacerdotes, religiosos y religiosas nos hizo derramar lágrimas de alegría.

Gracias Mario Bergoglio. Ahora podemos decirte “Papa Francisco Magno”. Gran sabio de la fe y de la doctrina y gran pastor que da la vida por sus ovejas.